SILENCIO Y
SOLEDAD
Queridos hijos: Hay
personas, y no pocas, que tienen miedo al silencio y no saben vivir sin la
tele, el aparato de música o ambas cosas a la vez funcionando. Es decir, que el
silencio les resulta intolerable y lo combaten con todos los medios.
Su mayor afán es huir tanto del ambiente
silencioso como de la soledad, por supuesto, la buscada y deseada.
En la familia no escasean
precisamente aquellos que al entrar en casa, lo inmediato es apresurarse a
apretar el botón que pone en marcha estos ingenios parlantes, porque al
encontrar insoportable verse solos y en paz, recurren a la falsa “compañía” que
proporciona la televisión.
Bien se nota que no han
experimentado lo relajante y placentero que resulta un buen rato con ausencia
de ruidos y solito tú y tu alma. Meterte dentro de ti mismo y hablar de tú a tú
a tu yo: ¿Quién soy? ¿De donde vengo? ¿A dónde voy? O simplemente perder el
tiempo con la mente en blanco.
Mi entretenimiento favorito
en estos momentos es dejar la imaginación en libertad para que vuele a placer.
En poco tiempo las cosas han
cambiado una barbaridad, hace nada; -poco más allá de medio siglo, cuando nací-
la mayoría de la gente, para precisar desinformada, por citar un caso concreto,
hablando en plata, Cornón ignoraba por completo (o casi), la existencia de
teles, radios y teléfonos, su obsesión principal consistía, no en tener noticia
de sucesos ajenos, sino asegurar el condumio, puesto que una cosecha escasa les
ponía a régimen de media ración durante todo un largo año.
El gran cambiazo a mejor nos
permite gozar de todo lo apetecible: casa llena de comodidades, coche a la
puerta, la manducatoria resuelta a lo grande y con el mínimo esfuerzo, eficaz y
gratuita sanidad, etc, etc, etc Sin embargo no todo el monte es orégano, no
faltan medios e inquietudes por exceso de información.
La tele, la radio, la prensa
y teléfonos móviles que no apartan de la oreja pese al rumor de que pueden
provocar tumores malignos en el cerebro.
Nos tienen informados al
minuto cuanto pasa en el redondo mundo, sumiéndonos en un bombardeo de noticias
deplorables: guerras irracionales, hambrunas, terremotos, riadas, terrorismo… y
por si eso no fuese bastante y suficiente, una mujer que por celos da muerte a
tres sus hijos, arrojándose después por el balcón; un violador con permiso
carcelario de fin de semana ataca a una pareja de novios ultrajando a la chica
y asesinando al muchacho.
Un hijo mata a hachazos a sus padres, otro abandona al suyo en una
gasolinera, gobierno y oposición enfrentados rabiosamente… ¿Es que no hay
noticias buenas? ¿Sólo interesa lo trágico? ¿Es que la tele no puede ser menos
atontecedora? Ante semejante panorama a nadie extrañe los miedos, los
desordenes de ansiedad, los nervios, las depresiones, las fobias…
Hijos, ni qué decir tiene
que el objeto en la vida de todo ser humano es ser feliz, pero no hay que
buscarlo en el consumismo, en poseer cosas que con frecuencia dejan de ser
atractivas cuando se alcanzan, si no en las personas, claro que aun mas en las
que nos rodean.
Beso, abrazos, amor y paz.
Félix
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