EGOISMO
Valladolid, 29 de Septiembre de 2001
Queridos hijos: "No seas egoísta" es una
frase que se repite permanentemente, sin embargo el mundo está lleno de
egoísmo, de gente que se ama excesivamente a sí misma excluyendo todo interés
por las necesidades de los demás.
La persona egoísta no ve más allá de sí misma y
desea todo para ella y en consecuencia no siente placer en dar, sólo en tomar y
juzga al resto de los mortales bajo el punto de vista de la utilidad que
significa para ellos. O sea, que el egoísta retira el amor a los demás para
volcarlo todo sobre ella, pero eso es sólo apariencia, porque en realidad se
quiere muy poco, más bien se odia y es necesariamente infeliz, lo que ocurre es
que está ansiosamente interesada en arrebatar a la vida aquellas satisfacciones que ella misma aparta de su camino. Conocemos
personas con problemas, por ejemplo, cardiacos, para quienes el malhumor es
veneno puro y sin embargo se juegan la vida a toda hora mostrándose siempre irritados.
Quererse a sí mismo verdaderamente no es considerar que primero yo, después yo
y siempre yo, sino desarrollar plenamente sus potencialidades como ser humano.
Hijos, si los
hombres fuésemos cual debiéramos ser amaríamos al prójimo como a nosotros
mismos, esto es, con la mitad de la capacidad de amar que Dios ha
depositado en nuestros corazones nos
amaríamos a nosotros mismos, porque quien no se quiere a sí mismo no puede
querer a nadie, y con la otra mitad a todo aquello que no somos nosotros mismos,:
la luz, el cielo azul, la montaña, los niños, los hombres, los árboles, los
pájaros, las mariposas, las flores,, a todo y a todos. Sería bonito ¿no?
Besos y abrazos
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