Historias de toda una vida

Cartas que agrada recibir

miércoles, 29 de octubre de 2014

LEER MENOS Y MEJOR



LEER MENOS Y MEJOR
Valladolid Octubre de 2001

Queridos hijos: Más o menos todos sois amantes de la lectura, lo que me place, muy loable; ahora bien, gustarme, lo que se dice gustarme, me gustaría veros convertidos a todos en verdaderos adultos como lectores para que viendo las cosas con suficiente claridad os animaseis  a seguir mi consejo de leer menos, es decir, no que dediquéis menos tiempo a la lectura, sino que leáis menos libros y los leáis mejor.
Me explico: embaular libro tras libro y hacerlo deprisa y corriendo equivale, casi siempre, a hacerlo mal. Para leer bien, leer mejor. Por extraño que parezca, leer libros a mogollón, sólo  por  matar el tiempo, es más bien de gente con escasa voluntad que huye del esfuerzo. Leer por leer, al buen tuntún, da menos trabajo que leer uno como es debido, extrayéndole toda la sustancia. Afanarse en leer mucho sin razonar lo que se lee no es sacrificio, el sacrificio es esforzarse por leer mejor, porque aunque parezca más descansado, en realidad exige más esfuerzo al espíritu, es, por decirlo de algún modo, como que el corazón y los pulmones se sofocan más trepando cerro una legua cerro arriba que diez caminando tranquilamente por terreno llano.
Hijos, celebraré simpaticéis  con mi deseo de que leáis algo más selectivamente, disminuyendo la cantidad y aumentando la calidad, no alimentéis "el taliento de vuestro celebro" con cualquier forraje. Por supuesto que esta disminución del número de libros no significa que vaya en perjuicio de vuestro provecho y placer; muy contrariamente, mi deseo y consejo en que ejerzáis el libre albedrío  leyendo lo que os plazca, pero eso sí, con la inteligencia lista y el ánimo en paz para que gozando de  la compañía de un libro, que sin duda es un amigo íntimo, amable y generoso os sintáis en el país de las delicias.
Besos y abrazos

martes, 28 de octubre de 2014

FÉLIX TEN JUICIO



FÉLIX TEN JUICIO
Valladolid Octubre de 2001
Queridos hijos: Tiene mi lengua ganada a pulso fama de viperina y disfruto imaginativamente considerando los claros beneficios que me reportaría sujetarla un poco, evitando que por un quitarme allá esa paja se vaya donde no deseo y, lo peor, que se muestre desagradable, bronca y áspera, pero es que no puede ser, por más que lo intento y le pongo buena voluntad, pero soy cornito hasta el tuétano y como tal tozudo e irreflexivo y no cambio ni con lavativas de Coca-Cola.
Malo quizá no soy, pero sí poco bueno. Lo que quiero decir es que no sé si tengo alguna virtud, pero defectos mogollón, brillando con luz propia la dicha lengua insultativa. Soy consciente de mi tara y de que aunque viejo merecería la pena dar el cambiazo, y hago firme propósito de medir más mis palabras, pero mis propósitos de enmienda caen por tierra como castillos de naipes con suma facilidad.
 Félix, ten juicio - me digo -  y ata bien atado el músculo de la palabra, sino malo, porque no cabe imaginar nada peor que el nerviosismo incordiante que se dispara como un triquitraque y da lugar a cometer inexplicables tonterías, puras estupideces, o sea, a escupir sapos y culebras, acción impropia de un hombre ecuánime y ponderado.
Estoy en la mejor disposición de ánimo de intentar limar mi modo y manera de ser a la hora de darle a  la sinhueso en los momentos de arrebato, hasta que se diga, éste no es mi Juan que me lo han cambiado.
Apercibido estoy de que no resulta fácil despojarse de viejos y arraigados hábitos y que serán múltiples los intentos fallidos, pero si cuento con vuestro aliento y apoyo, más entrenamiento y entrenamiento, quien quita que llegue a un término exitoso. En fin, ¿qué queréis que os diga? Pese a todo, digo, hijos míos, me conocéis, soy un vejete que ama la paz y el sosiego pero si me pisan los callos se desmadra mi lengua desfachatada.

Besos y abrazos

lunes, 27 de octubre de 2014

MARINITA DE MI CORAZÓN



MARINITA DE MI CORAZÓN
Lunes 27 de octubre de 2008

Marinita de mi corazón, así que quieres correos, ¿por qué no? Claro que sí, y aquí tienes a tu abuelo con la mejor disposición de ánimo para cumplir tus deseos, entre otro sin fin de razones por ser mi nieta benjamina, una chiquilla llena de ingenuidad y dulzura, personita bonita como un ramo de azucenas, salpicada de gracia y sello propio que cuando estallas en risas y gritos, si no son exagerados, suena como campanillas de plata que alegran los corazones.
Vamos a ver, Marina, como parece ser que los yayos no sabemos estar sin dar consejos, te animo a que te intereses por las cosas bonitas, buenas y alegres, ya que supondrá motivo para que cada día sea ocasión de fiesta y regocijo, cooperando a hacer del mundo un lugar donde reine la concordia y alegría. Nuestro Planeta Azul está lleno de belleza, y hasta de milagros, sólo es cuestión de saber verlos. Cada rayo de sol es un milagro.
Tampoco te puede faltar mi estímulo a que estudies con ilusión, porque bueno es que te vayas enterando, que saber es llegar al corazón de las cosas, al alma misma de la realidad.
¿Sabes, Marina, que hay unos maravillosos duendecillos en tu mente que son los que dan las ordenes para que se produzca tu sonrisa, el regocijo de tus ojos y excita a tu corazón a destilar cariño?
Dales motivo bastante y suficiente para que sigan en su labor, entre tanto el abuelo Félix te envía mil besos y abrazos.

domingo, 26 de octubre de 2014

BIG BANG



BIG BANG
Valladolid  26 de Octubre de 2001

Queridos hijos: ¿Sabéis qué día es hoy?  Esta fecha coincide con la efeméride cósmica más señalada imposible. Os cuento. Un hombre verdaderamente genial fue el obispo inglés que en el año 1654, y tras haber estudiado la Biblia a fondo, declaró haber hallado el día y la hora exacta de la Creación. Fue el jueves 26 de Octubre  del año 4004 antes de nuestra era, a las nueve de la mañana, para mayor exactitud. ¿No es asombroso?
Claro, ha corrido el tiempo y como los astrónomos son la repera y no se cansan de idear teorías, tenemos el muy famoso Big Bang o Gran Explosión como la más aceptada explicación del inicio del cosmos.
Hace millones de años, una pequeña peonza, huevo o canica cósmica flotaba en el vacío. Todo el universo se apretaba en ella y, de pronto, estalló, liberando todo lo que llevaba dentro, extendiéndolo por el espacio en forma de satélites y estrellas. Este espectacular inicio del universo se establece entre 13.000 y 20.000 millones de años.
Los inauditos cálculos se apoyan en los conocimientos que se tienen de que las galaxias se alejan unas de otras a velocidad directamente proporcional a la distancia que se hallan. Hay que reconocer que es necesario poseer muchísimo "taliento en el celebro" para realizar tan asombrosos cálculos.
Los astrónomos más optimistas dicen que estamos en un universo en expansión que no seguirá extendiéndose eternamente, porque algún día se acabará el polvo del que brotan las estrellas y la fuerza de gravitación universal frenará se expansión  hasta el punto de iniciar el proceso inverso, llevando a las galaxias  a concentrarse de nuevo en el huevo o canica cósmica. Y de nuevo a empezar.
Por supuesto, entre la gente que estudia el cielo hay de todo, quienes creen que el universo ha estado siempre igual, que nunca comenzó y que es eterno; los que atribuyen su origen a un ser divino y otras mil teorías, pero el caso es que todos saben como ocurrió la gran explosión, pero no lo que ocurrió antes. ¿Qué había antes del cosmos? ¿De dónde proviene la energía que hizo estallar la canica? ¿De qué está hecho y cómo evolucionó? ¿La materia se creó de la nada?
Hablar de tan misterioso tema es como hablar de Dios.
Hijos, sea como haya sido, el hecho es motivo de regocijo, porque de haber  de otro modo nosotros no estaríamos aquí.
Besos y abrazos

sábado, 25 de octubre de 2014

VIDA MÁS VIVIBLE



VIDA MÁS VIVIBLE
Valladolid Octubre de 2003

Queridos hijos: Pedaleo en la bici estática por espacio de media hora y  para ahuyentar el tedio doy imaginativamente un salto y caigo en el Cornón de mis años infantiles y veo a mi madre migando  pan y cortando berza con un cuchillo desgastado... ¡Qué tiempos aquellos!
Durante  siglos el mundo vivió con una evolución lentísima en cuanto a adelantos técnicos y modo de vivir, pero en los últimos años todo ha ocurrido de repente, las cosas han cambiado a increíble velocidad, quizá demasiado, y estamos invadidos absolutamente por fantásticos artilugios que hacen la vida más vivible, así que, en fin ¿qué queréis que os diga?
Me parece que comparar los viejos tiempos con la realidad actual es experimentar un espasmo de admiración, porque  verdaderamente media un abismo. O casi dos. Ante todo y antes que nada y a título de ejemplo diré que por aquel entonces no había llegado aún a mi terruño natal la luz eléctrica y la gente se alumbraba con un candil pusilánime atizado con sebo de oveja que más que luminosidad creaba fantasmas por doquier.
Nada que ver la casa de mis padres y la de cualquiera  otro cornito con la actual mía o de cualquiera de vosotros abarrotadas de lujo al alcance de todos: vitrocerámica, microhondas, frigorífico, lavadora, televisión, teléfono, ordenador, el coche que a desplazado a la burrita alegre y vivaracha que era el utilitario de mi madre...
Eran otros tiempos, peores sin el menos resquicio de duda, porque el mendrugo de pan cotidiano había que sembrarlo, segarlo, trillarlo, amasarlo y hornearlo con el sudor de la frente; el agua había que acarrearla  a medio kilómetro de distancia; el combustible con que se guisaba era obligado llegar al monte a por ello y transportarlo, trocearlo, prender el fuego, avivándolo con el fuelle; la carne, la leche, los huevos, se lograban cebando durante todos los días del año al cerdo, las vacas y las gallinas.
La ropa limpia requería especiales trabajos, acudir a la charca incómoda y alejada del pueblo, encima, por si fuera poco, en invierno era hielo; la calefacción era de origen animal, dado que las habitaciones estaban ubicadas exactamente encima del establo, lo que era causa de que los niños fuésemos una tentación para las moscas que se cebaban con nosotros. 
Finalmente, para no resultar cargante, para las necesidades fisiológicas  no existía otra solución que acudir a la cuadra, entre las patas de los animales, expuestos al pisotón, y como papel higiénico, un puñado de paja.
El único éxito en la vida es ser feliz, y no eran nuestros mayores especialmente infelices, pese a carecer de todo, quizá, sólo quizá, no peor que hoy, con más razonable sosiego, más relacionados con las cosas que les rodeaban; los animales, el agua, las plantas... La naturaleza significaba mucho para ellos.
Hijos, que vuestras vidas tengan olor, color y sabor.


Besos y abrazos