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domingo, 14 de diciembre de 2014

LA ODISEA



LA ODISEA
Valladolid 14 de Diciembre de 2001
Queridos hijos: Estoy de lo más interesado y divertido leyendo a Homero, legendario escritor griego, padre de todos los poetas, un ciego por más señas que se supone que vivió seis o siete siglos a de Jesucristo.  Lo que tengo entre manos es la Odisea, una fascinante novela llena de poesía y emoción que narra todas las peripecias del viaje de regreso de la guerra de Troya de Ulises, en griego Odiseo, Rey legendario de Itaca, padre de Telémaco, un mozo gallardo e intrépido de elevada estatura, esposo de Penélope, modelo de fidelidad que le esperó en el palacio durante veinte años con el ánimo afligido pasando los días y las noches tristemente, llorando sin cesar, tejiendo una tela sutil e interminable porque lo que tejía por el día, lo deshacía por la noche para dar largas a los muchos pretendientes que llenaban el palacio, hombres malévolos que se comportaban con gran insolencia, cometiendo la inicua acción de matar y comer bueyes y ovejas. Al regreso del héroe a su casa los mató a todos.

Ulises figura también en la Iliada, fue uno de los más importantes personajes heroicos de la guerra de Troya, penetró en la ciudad en el caballo de madera con el que vencieron a los troyanos. En la larga y accidentada odisea sufrió gran número de males. Relataré algunas de sus andanzas: el naufragio de su nave por un rayo que envió Zeus;  el encuentro con el hijo de Poseidón, Polifemo, el más famoso de los cíclopes, un hombre gigantesco, un monstruo terrible que le encerró en su cueva cerca del Etna donde se fabricaban los mortíferos rayos de Zeus, se cenó un par de compañeros vivos con intestinos y huesos, desayunando otros varios. Se libraron de él reventando su único ojo en mitad de la frente, incándole una gran estaca de olivo aguzada, ardiendo. Este fue el motivo por lo que Poseidón se mostrara siempre tan irritado con Ulises. Muy diferente era la actitud de Palas Atenea, los deleidad de los ojos de lechuza que quería y protegía a Ulises y a Telémaco.

Otros episodios notables de su accidentado peregrinaje fue su descenso a los infiernos donde habló con las sombras de su madre y de Aquiles; la huida del melodioso canto de las sirenas, taponando los oídos a sus hombres y él amarrado con fuertes lazos al mástil de su nave: el delicioso encuentro con la princesa Náusia y con la Dolosa ninfa Calipso, deidad poderosa que quería a Ulises sin que él la quisiera, pero anhelando tenerle de esposo, le retuvo en su cueva siete años, prometiéndole hacerle inmortal, libre de la vejez.

Hijos, os sugiero con mucho interés su lectura, con la seguridad de que lo pasaréis pipa, particularmente Rebeca que ha estudiado mitología y los griegos vivían codo con codo con sus dioses.

Besos y abrazos

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