Historias de toda una vida

Cartas que agrada recibir

lunes, 27 de octubre de 2014

MARINITA DE MI CORAZÓN



MARINITA DE MI CORAZÓN
Lunes 27 de octubre de 2008

Marinita de mi corazón, así que quieres correos, ¿por qué no? Claro que sí, y aquí tienes a tu abuelo con la mejor disposición de ánimo para cumplir tus deseos, entre otro sin fin de razones por ser mi nieta benjamina, una chiquilla llena de ingenuidad y dulzura, personita bonita como un ramo de azucenas, salpicada de gracia y sello propio que cuando estallas en risas y gritos, si no son exagerados, suena como campanillas de plata que alegran los corazones.
Vamos a ver, Marina, como parece ser que los yayos no sabemos estar sin dar consejos, te animo a que te intereses por las cosas bonitas, buenas y alegres, ya que supondrá motivo para que cada día sea ocasión de fiesta y regocijo, cooperando a hacer del mundo un lugar donde reine la concordia y alegría. Nuestro Planeta Azul está lleno de belleza, y hasta de milagros, sólo es cuestión de saber verlos. Cada rayo de sol es un milagro.
Tampoco te puede faltar mi estímulo a que estudies con ilusión, porque bueno es que te vayas enterando, que saber es llegar al corazón de las cosas, al alma misma de la realidad.
¿Sabes, Marina, que hay unos maravillosos duendecillos en tu mente que son los que dan las ordenes para que se produzca tu sonrisa, el regocijo de tus ojos y excita a tu corazón a destilar cariño?
Dales motivo bastante y suficiente para que sigan en su labor, entre tanto el abuelo Félix te envía mil besos y abrazos.

domingo, 26 de octubre de 2014

BIG BANG



BIG BANG
Valladolid  26 de Octubre de 2001

Queridos hijos: ¿Sabéis qué día es hoy?  Esta fecha coincide con la efeméride cósmica más señalada imposible. Os cuento. Un hombre verdaderamente genial fue el obispo inglés que en el año 1654, y tras haber estudiado la Biblia a fondo, declaró haber hallado el día y la hora exacta de la Creación. Fue el jueves 26 de Octubre  del año 4004 antes de nuestra era, a las nueve de la mañana, para mayor exactitud. ¿No es asombroso?
Claro, ha corrido el tiempo y como los astrónomos son la repera y no se cansan de idear teorías, tenemos el muy famoso Big Bang o Gran Explosión como la más aceptada explicación del inicio del cosmos.
Hace millones de años, una pequeña peonza, huevo o canica cósmica flotaba en el vacío. Todo el universo se apretaba en ella y, de pronto, estalló, liberando todo lo que llevaba dentro, extendiéndolo por el espacio en forma de satélites y estrellas. Este espectacular inicio del universo se establece entre 13.000 y 20.000 millones de años.
Los inauditos cálculos se apoyan en los conocimientos que se tienen de que las galaxias se alejan unas de otras a velocidad directamente proporcional a la distancia que se hallan. Hay que reconocer que es necesario poseer muchísimo "taliento en el celebro" para realizar tan asombrosos cálculos.
Los astrónomos más optimistas dicen que estamos en un universo en expansión que no seguirá extendiéndose eternamente, porque algún día se acabará el polvo del que brotan las estrellas y la fuerza de gravitación universal frenará se expansión  hasta el punto de iniciar el proceso inverso, llevando a las galaxias  a concentrarse de nuevo en el huevo o canica cósmica. Y de nuevo a empezar.
Por supuesto, entre la gente que estudia el cielo hay de todo, quienes creen que el universo ha estado siempre igual, que nunca comenzó y que es eterno; los que atribuyen su origen a un ser divino y otras mil teorías, pero el caso es que todos saben como ocurrió la gran explosión, pero no lo que ocurrió antes. ¿Qué había antes del cosmos? ¿De dónde proviene la energía que hizo estallar la canica? ¿De qué está hecho y cómo evolucionó? ¿La materia se creó de la nada?
Hablar de tan misterioso tema es como hablar de Dios.
Hijos, sea como haya sido, el hecho es motivo de regocijo, porque de haber  de otro modo nosotros no estaríamos aquí.
Besos y abrazos

sábado, 25 de octubre de 2014

VIDA MÁS VIVIBLE



VIDA MÁS VIVIBLE
Valladolid Octubre de 2003

Queridos hijos: Pedaleo en la bici estática por espacio de media hora y  para ahuyentar el tedio doy imaginativamente un salto y caigo en el Cornón de mis años infantiles y veo a mi madre migando  pan y cortando berza con un cuchillo desgastado... ¡Qué tiempos aquellos!
Durante  siglos el mundo vivió con una evolución lentísima en cuanto a adelantos técnicos y modo de vivir, pero en los últimos años todo ha ocurrido de repente, las cosas han cambiado a increíble velocidad, quizá demasiado, y estamos invadidos absolutamente por fantásticos artilugios que hacen la vida más vivible, así que, en fin ¿qué queréis que os diga?
Me parece que comparar los viejos tiempos con la realidad actual es experimentar un espasmo de admiración, porque  verdaderamente media un abismo. O casi dos. Ante todo y antes que nada y a título de ejemplo diré que por aquel entonces no había llegado aún a mi terruño natal la luz eléctrica y la gente se alumbraba con un candil pusilánime atizado con sebo de oveja que más que luminosidad creaba fantasmas por doquier.
Nada que ver la casa de mis padres y la de cualquiera  otro cornito con la actual mía o de cualquiera de vosotros abarrotadas de lujo al alcance de todos: vitrocerámica, microhondas, frigorífico, lavadora, televisión, teléfono, ordenador, el coche que a desplazado a la burrita alegre y vivaracha que era el utilitario de mi madre...
Eran otros tiempos, peores sin el menos resquicio de duda, porque el mendrugo de pan cotidiano había que sembrarlo, segarlo, trillarlo, amasarlo y hornearlo con el sudor de la frente; el agua había que acarrearla  a medio kilómetro de distancia; el combustible con que se guisaba era obligado llegar al monte a por ello y transportarlo, trocearlo, prender el fuego, avivándolo con el fuelle; la carne, la leche, los huevos, se lograban cebando durante todos los días del año al cerdo, las vacas y las gallinas.
La ropa limpia requería especiales trabajos, acudir a la charca incómoda y alejada del pueblo, encima, por si fuera poco, en invierno era hielo; la calefacción era de origen animal, dado que las habitaciones estaban ubicadas exactamente encima del establo, lo que era causa de que los niños fuésemos una tentación para las moscas que se cebaban con nosotros. 
Finalmente, para no resultar cargante, para las necesidades fisiológicas  no existía otra solución que acudir a la cuadra, entre las patas de los animales, expuestos al pisotón, y como papel higiénico, un puñado de paja.
El único éxito en la vida es ser feliz, y no eran nuestros mayores especialmente infelices, pese a carecer de todo, quizá, sólo quizá, no peor que hoy, con más razonable sosiego, más relacionados con las cosas que les rodeaban; los animales, el agua, las plantas... La naturaleza significaba mucho para ellos.
Hijos, que vuestras vidas tengan olor, color y sabor.


Besos y abrazos

viernes, 24 de octubre de 2014

MARAVILLOSA LUCÍA



Gracias siempre Yayo Félix

MARAVILLOSA LUCÍA
Valladolid 25 de Octubre de 2010

Laura, maravillosa nieta: Los nietos y los sobrinos son ángeles que envía Dios para que los cuiden abuelos y tías.
Lo siento, tengo que decirlo, resulta inevitable, Lucía, la nueva  "miembra" de la familia es más guapa que la madre, que las tías y que la abuela. Por lo que muestra la foto parece ser que haya llegado a este mundo a robar para sus carrillos el color rosa a las flores.
Otra impresión me produce: es buena como David, su padre, y como su abuelo Jose.

Mil abrazos y besos, la mitad, por supuesto, para Lucía.

Félix

jueves, 23 de octubre de 2014

GORGIAS, O DE LA RETÓRICA



GORGIAS, O DE LA RETÓRICA
Valladolid Octubre de 2001.

Queridos hijos: Continúo divertido e interesado con los Diálogos, ahora Gorgias, o de la Retórica, en el que mantienen un coloquio Sócrates y Gorgias sobre lo que es y lo que debe ser la Retórica. ¿Cuál es el objeto de la Retórica? Enseñar las reglas del buen decir, explicar los principios que gobiernan y dominan la persuasión. Pero ¿qué clase de persuasión?, porque todas las ciencias quieren persuadir de algo. La Retórica de lo que persuade es de lo justo y de lo injusto. Pero saber eso, replica, Sócrates, no es saber bastante, es necesario más: cómo y de qué persuade y si es para bien o para mal. La pregunta no rinde a Gorgias que aclara que la Retórica es por excelencia el arte de persuadir en el sentido que da los medios de hacer prevalecer su opinión en todo y contra todo. Puede usarse para bien o para mal, pero quien haga mal uso de ella, no es la Retórica a la que hay que culpar, sino a él.
Platón, hablando por boca de Sócrates, sigue poniendo objeciones, señalando como punto decisivo no escoger la extraña Retórica, la sofistería, que se limita a hacer a la gente lo que es bueno o malo, justo o injusto, guapo o feo según la necesidad del momento, que sería un arte pérfido e inmoral, no verdadera Retórica que se inspira en la verdad, la propaga y persuade con ella.
En su turno Gorgias puntualiza que el retórico que ejerza su arte con profunda moral le resultará imposible hacer mal empleo de ella, si conoce la justicia y la verdad será incapaz de persuadir a nadie de la injusticia y de la falsedad, porque en el mundo sólo es auténticamente feliz el hombre honrado, y el más desgraciado el que comete  impunemente injusticia, puesto que es peor y más denigrante cometer injusticia que ser víctima de ella.
Las ingeniosas preguntas de Sócrates van aclarando las cosas, pero Chairefo manifiesta que la fuerza de la Retórica radica en lograr hacer lo que se quiera. Más, ¿qué es hacer lo que se quiera? Es querer lo aparentemente ventajoso, porque no hay nadie que no prefiera su conveniencia a todo lo demás. Bien, para un hombre despojado del sentido de discernir el bien el mal, no supone mucho hacer lo que le venga en ganas, pero si está dotado del buen sentido no es seguro que haga siempre lo que quiere haciendo lo que ordinariamente hace, que no es lo que quiere, sino aquello en vista de lo cual hace lo que hace, es decir, que somos nosotros y nuestra circunstancias, y pone el ejemplo del enfermo que toma una poción amarga, no porque la quiera tomar, sino porque quiere curarse. Si alguien quiere su bien  haciendo lo que hace todos los días , hace lo que quiere, si no, no.
En fin, como en el cruce y entrecruce de preguntas y respuestas se tocan todos los pitos referidos al tema, y como el arte de la palabra tiene su oponente en sofismas y galimatías, oscuras y confusas artimañas  para hacer sentir indiferencia  hacia la verdad, falsos razonamientos para inducir al error, Sócrates hace objeciones jocosas, pero cargadas de razón cuando se asegura que una cosa es mejor cuando procura más placer satisfacerla, es decir,  que la felicidad consiste en la satisfacción  de los deseos, cuanto más y mayores sean estos más feliz se será, de lo que se deduce que la dicha mayor de la vida es estar permanentemente con hambre, sed y picazón para poder estar comiendo, bebiendo y rascándose a todas las horas. Por supuesto, nada más falso.
Hijos, no sé si mi desordenado y poco retórico resumen os animará a pasar un buen rato con unos razonamientos capaces de satisfacer la inteligencias más exigentes; yo, por si acaso, pongo a vuestra disposición los famosísimos diálogos platónicos.
Besos y abrazos