Historias de toda una vida

Cartas que agrada recibir

martes, 29 de abril de 2014

COEFICIENTE EMOCIONAL



COEFICIENTE EMOCIONAL

Melilla 29 de Abril de 2001
Querida hija, madre de cuatro:
Perfectamente lógico que me interese por todo lo relacionado con el colegio de Rocío y que le eche de cuando en cuando un ojito. Verdad de la buena que es un estupendo cole, dotado de unas instalaciones amplias y modernas, con los requisitos para que los alumnos se sientan cómodos y, sin duda, reuniendo las mejores condiciones para recibir una enseñanza de calidad.
Enseñar es lo más bonito que una persona puede hacer, pero nada fácil, es sacrificado y de gran responsabilidad, hay que bregar con 28 niños encantadores, pero inquietos y revoltosos durante cinco horas  diarias. Imaginad a una nube de Marinas en movimiento continuo, de aúpa, ¿no? Sino que opine Diana. Obligado es reconocer la labor  de un maestro, hasta en el recreo tiene que mirar con 28 ojos, uno por cada  crío, y todo es poco, nunca faltan emociones.
Rocío goza de gran coeficiente emocional, que hoy por hoy se le da más importancia que al coeficiente intelectual, porque es la que da habilidad social y con la que funciona mejor en la vida. Es por ello que Rocío se hace querer fácilmente por los niños, con un trato dulce y amable y, consecuentemente por los padres que es perfectamente razonable que aprecien la disposición  y dedicación para la enseñanza de la educadora que atiende a sus hijos, y en razón de  ello recibe mil besos por minuto y sesenta mil por hora, o más.

Os inunda también a vosotros  de besos y abrazos,

Tu apá

lunes, 28 de abril de 2014

OLORES Y SABORES



OLORES Y SABORES
Melilla 28 de Abril de 2001

Querida Pilonchi: Cada día paseo por la orilla del mar sosegadamente y desestresado llevando por  buen y entretenido compañero a Bruno, cuyos ojillos semiocultos, todo lo escudriñan y su hociquillo curioso y sensible no deja nada sin olisquear. Dicen personas que lo más probable es que alguna vez fueron perros,  y en razón de ello  saben que estos animales pueden percibir miles se aromas diferentes. Si ellos lo dicen, verdad será, porque lo que resulta innegable es que el sistema olfatorio en los canes tiene enorme importancia. La pasión de los perros son dos: marcar territorio, en el caso de Bruno con dos gotitas de pis en cada lugar a propósito que halla a  su paso, y olisquearlo todo, cada rincón, esquina, y no digamos si encuentra un congénere, no pasa sin oler y reoler minuciosamente.
Yo he gozado, o padecido, un olfato similar al de estos buenos amigos del hombre. Mi vocación frustrada ha sido la de oledor de perfumes. Tenía  cualidades para destacar, hubiera llegado lejos. Siempre he percibido los olores de forma más intensa que el resto de la gente, y el sentido del olfato me ha producido un flujo constante de información, cualquiera molécula odorífica que flotase en el aire llegaban a mis orificios nasales cargados de detalles  informativos que me han servido tanto de defensa como para apreciar datos gratos o como causa de irritación: el olor a raposa de las bisagras sudadas  de personas poco aseadas, la ropa de los fumadores, un escape de gas, el exquisito aroma de  los alimentos...
El sentido del gusto sólo recoge cuatro sabores, el ácido, el salado, el amargo y el dulce, las demás sensaciones que creemos gustativas dependen del olfato. El olfato, muy relacionado con el gusto, evoca muchos recuerdos, la capacidad de percibir los  olores llevan al fondo de los recuerdos, y, por supuesto, envía datos  a la zona del cerebro que  controla las emociones.
Con los años  he visto mermada notoriamente mi capacidad  para apreciar  los olores, y la perdida del olfato lleva aparejada la pérdida del gusto. En esto, como en tantas otras cosas, no soy en absoluto quien era. Las neuronas encargadas de recoger las sensaciones olfativas ya no rulan como lo hacían, y es que las pobrecitas, la que no está  coja está manca, qué pena.
Este  correo tan largo me está empezando a oler a chamusquina, así que corto el rollo y mañana será otro día.
Adiosito del bueno de tu apá.

domingo, 27 de abril de 2014

EL DÍA DE HOY ES ESPECIAL



EL DÍA DE HOY ES ESPECIAL

Melilla 27 de abril de 2001

Querida hija, atención Rocío, cumpleañera:
Un día es un día y el de hoy es especial. Hoy es día de fiesta, otro estupendo día abrileño para que alguien importantísimo para mí cumpla sus aún floridos treinta y ocho abriles, y a  quien deseo lo más, lo total, lo súper, lo chachi en grado máximo para que sea perfectamente feliz y goce prolongadamente de la armonía en mente, cuerpo y alma que hoy tiene.

Y digo que lo goces a largo plazo porque has de saber que la vida, por larga que sea, siempre es una breve cosa, o ¿sabes tú si la vida –según la definición absolutamente original de un cómico- es una carcajada de la materia?

Bueno, sea la vida lo que sea, lo que deseo sea la tuya, por encima y por debajo de todo, es alegría y risa. La alegría aleja de nosotros la tristeza y la risa es un don mágico, una gracia de Dios.  

Por esto, y por todo, m´ija, tú que gozas de un gran sentido común y eres lista y valiente, ¿podrás hacer el heroico sacrificio de poner tu grano de arena para lograr, en la medida que sea posible, que este mundo nuestro-valle de lágrima- resulte para ti y para cuantos te rodean un pequeño paraíso? Sería estupendo, ¿no?

Besos, abrazos, salud y alegría,

Tu apá

sábado, 26 de abril de 2014

SAIDA Y LOS CAMELLOS



SAIDA Y LOS CAMELLOS
Melilla 26 de Abril 2001


Querida hija: Saida, la muchacha mahometana que ayuda a Rocío en las labores del hogar, nos ha contado, no se si realidad o fantasía, un suceso familiar que nos ha dejado un tanto perplejos, por mejor decir, alegremente extrañados.
Su padre, un camellero que realizaba transportes a través del desierto, al morir, por alguna razón particular o por ser un hombre con sentido del humor, amigo de bromas y agudezas. Redactó un testamento con más sutil ocurrencia: legaba a sus tres hijos la totalidad de su fortuna, diecisiete camellos, a repartir del siguiente modo y manera: al hijo menor, la mitad; a Saida, la tercera parte y al hijo mayor, un señor ya casado y bien acomodado, la novena parte. La agudeza consistía en la cláusula que prohibía radicalmente el sacrificio de ninguno de los animales.
Había transcurrido ya un año del fallecimiento del progenitor y las cosas seguían como al principio, aplazada la ejecución testamentaria por la imposibilidad de cumplir al pie de la letra la voluntad del difunto, dado que la mitad de 17 son 8 1/2, sin vuelta de hoja.
Así estaban las cosas de claras y de complicadas cuando se dio la circunstancia favorable de pasar por allí, un tío, hermano de su padre, también camellero y transportista a través del Sáhara. Hombre amable y cargado el corazón de generosidad se presto gustoso a echar una mano para solucionar la dificultad.
El estimado apoyo consistió en el obsequio de uno de sus camellos con lo que la suma de animales a repartir alcanzaba 18, y entonces si pudo llevarse a cabo la partición con esmero y resultado optimo.  A ver si me explico:

Hijo menor   18/2 = 9               
Saida             18/3 = 6
Hijo mayor   18/9 = 2   

Aquí es donde salta la sorpresa y la perplejidad:
 9 + 6 + 2 + = 17

Osea, que sobre el camello donado por el dadivoso pariente, a quien le es devuelto, y todos felices, contentos y gratamente sorprendidos:
Tú, mija, a quien siempre se le ha dado estupendamente los entresijos matemáticos, acláranos el truco de esta apariencia engañosa. 
Abrazos de tu progenitor.

viernes, 25 de abril de 2014

MELILLA LLENA DE VIDA Y COLOR



MELILLA LLENA DE VIDA Y COLOR
Melilla 25 de abril de 2001
Querida hija, ¿muda? :
En tanto María asistía su clase de música, por  un laberinto de calles inclinadas hemos subido al barrio alto de la Victoria para asomarnos a su  estratégico mirador, un gran balcón que ofrece una panorámica excepcional, la ciudad a vista de pájaro, desde el mismo puerto hasta la última casita en el fondo del valle en que entre cerros y colinas crece Melilla, una ciudad que con el empeño y el entusiasmo de los melillenses cada día está más  bonita, tan llena de pasión y de vida, de luz y color que seduce.

Salvo un edificio colosal que amedrenta bastante porque rompe el paisaje de la zona del puerto, y de algún modo la de toda la ciudad. Salvo esta mastodonte, Melilla no se ha dejado avasallar por ese progreso que todo lo iguala y desvirtúa; no ha sucumbido a la vulgaridad que convierte  a las ciudades en repeticiones tediosas de un mismo modelo. En gran medida conserva intacta su personalidad y su gracia cautivadora. El progreso se está haciendo realidad en Melilla. Es acelerado el renacimiento urbanístico, se derriban las viejas casitas molineras , y como no es refractaria a la moda, en los mismos solares se levantan singulares y encantadoras viviendas tipo modernos chalets.

Me encanta Melilla, tal vez algo desaseada y desvencijada en ciertas zonas, pero una bella ciudad que a los visitantes nos hace sentir la impresión de estar en un lugar distinto y especial, multicultural, donde viven y conviven en paz y armonía, cristianos, musulmanes, indios y hebreos, igual, igualito que el ponderado Toledo en sus gloriosos tiempos.
Adiós, salud y risas,

Tu apá