Historias de toda una vida

Cartas que agrada recibir

domingo, 5 de mayo de 2013

MENOS MÓVIL Y MÁS BOLI



Querido yayo Félix. No quiero que acabe este día sin publicar esta hermosa carta con la que estoy una vez más absolutamente de acuerdo contigo.
         Es tan fresca y tan actual, que parece que ayer mismo la escribiste; aunque poco podías imaginar dónde han llegado esos aparatejos. Hace más de 11 años, con los casi recién nacidos móviles aparecieron los mensajes escritos –mal escritos eso si- que cambiaron las Q por las K y abreviaron toda clase de escritos haciendo desaparecer vocales, arrejuntando consonantes de forma que casi hubo que inventar una “universidad de los móviles” –celulares para tu hijo y sus paisanos- para entender el casi ilegible lenguaje de mensajes; tan extendida práctica, que por móvil ya casi no se habla, sólo se mensajea o se “Guasapea”, que aunque suena a guasa, sólo es costumbre.

         Además quiero pedirte especialmente un favor. Dile a mi padre que él sabe por qué hoy no mencioné esta fecha especial en mi Blog. Ayer mi madre me censuraba no haberle querido mientras vivía y hoy –segundo aniversario de su partida- no podía referirme a ello sin antes felicitar de corazón a las madres en su comercial día (recordando que el verdadero día de la madre siempre se celebró el 8 de diciembre). Para que mi madre no pueda reprochar que escribo a mi padre y a ella no.
         Sé que mi padre sintió mi amor de hija desde que nací cada uno de los días de su vida y eso me hace feliz. Por la diferencia de opiniones que tenemos mi madre y yo, algunas veces tengo que escuchar estas cosas que hacen daño. No fui a la misa que mi madre encargó para él. En memoria de mi padre le ofrezco esa frase, como sacrificio mucho más valioso que una misa.
Hoy (5 de mayo enlazado a 8 de diciembre; días de las madres)  más que nunca brilló la estrella en la que los dos estáis y cerrando fuerte los ojos por un momento os vi sonreírme.

Os mando a los dos un gran abrazo y os deseo dulces sueños.


MENOS MÓVIL Y MÁS BOLI
Valladolid   Octubre de 2001


         Queridos hijos: He leído y leído docenas de veces (quién no lo ha leído y oído) que un hombre no puede acabar sus días sin hacer tres cosas en su vida: tener un hijo, plantar  un árbol y escribir un libro. Pues bien, yo de retoños estoy bien servido; árboles tengo plantados en el Campo Grande  no se sabe cuantos, pero no son pocos. En cuanto a escribir un libro, por mucho que me afane no va ser posible; labor tan noble y tan notable no está al alcance de molleras cerradas, hay que contar con un cerebro morrocotudo y bien organizado, que no es mi caso. Mi estrecho cerebro no da para tanto. Escribo, como bien os consta, cartas y más cartas, porque creo que es recomendable escribirlas. Es más, si se me permitiese dar un consejo, le recomendaría a todo el mundo que en vez de tanto móvil más boli, que escriban cartas ,diarios, notas, lo que sea, pero que escriban.
         Escribir, lo diré así, como que se entiende mejor el papel que desempeña uno en el mundo al colocar el alma por escrito, pues el hecho de escribir nos ayuda a organizar los pensamientos y ver con más claridad lo que nos rodea. Se dice, y yo lo creo, que un papel y una pluma hacen como la risa pequeños milagros: curan dolores, desarrollan la estimación, llevan y traen recuerdos y aún hay más, producen íntimo regocijo.
         Para mi estrecho cerebro, supone gran esfuerzo de memoria e imaginación, escribir cotidianamente una carta y no hago otra cosa que cavilar y cavilar sobre lo que voy a decir. Unos días con el cerebro ofuscado cuesta pensar, el pozo está vacío, sin ocurrencias interesantes; otros afluye alguna ideíta alegre y así voy saliendo adelante, no sé si con atractivo suficiente para captar vuestro espíritu y corazón, excitándoos a leerlas.   
         Pero siguiendo con lo que íbamos, escuchad lo que  dicen los que saben de qué va el tema: hablar, bien, vale, porque las palabras tienen valor, pero escritas lo tienen aún más.

                                                                  Besos y abrazos

sábado, 27 de abril de 2013

VOLVER A DISFRUTAR LA LUZ DEL SOL



 Valladolid 27 de Abril de 2008

Querida hija Rocío brote de mi sangre:

Que hoy por ser el día de tu santo y todos los días de tu vida, porque te lo mereces, te sientas anegada de alegría, de fantasía, de amor, de deleitosas emociones en la grata compañía de María que es una rosa, un pimpollo, una preciosidad de piel de un delicioso moreno, sonrisa encantadora, armoniosa figura, manos hábiles con unos extraordinarios dedos. Mocita a aún en agraz, pero enmujereciendo en acelerado ritmo.

Hija, morita africana, muy agradecido por muchas cosas, diría, por ejemplo, por haber nacido y ser como eres, ¿Qué cómo eres? Una hija reflejo de la alegría, llena de virtudes exquisitas, con un corazón que es una máquina de fabricar cariño para todo el mundo, hija, padres, hermanos, alumnos…

Que cumplas otro cuarentaytantos otras cuarentaytantas veces, porque, lógicamente, todos anhelamos vivir mucho, aunque a nadie le gusta ser viejo dado que la vejez es una gaita gallega, entre otras razones porque te ronda la fecha de caducidad, y morir no es lo que debiera ser: evaporarnos dulcemente como se evaporan las gotas de rocío acariciadas por los rayos del sol; volatilizarse en el aire como las esencias, dejando atrás un grato olor a incienso y mirra.

La operación de mis ojos viejitos, algo gelatinosos y ausentes, salvo las moscas que revolotean delante de ellos, por lo demás, aunque en realidad se trató de una visita al oftalmólogo de no más de 5 minutos, pero prodigiosa intervención, lo que antes veía entre brumas, borroso, ahora es claro, nítido, disfruto mejor de la luz del sol, de los colores, de las formas. Todo parece nuevo y luminoso.

Cuando la vida va en declive, porque el tiempo no pasa, pasamos nosotros, uno piensa más en Dios. Dicen que el infinito es su reflejo, lo será, no lo sé, porque Dios y sus misterios van más allá de la capacidad de mis pobres entendederas. Poniendo las cosas claras: tener fe es creer lo que no se ve, lo que no tiene sentido, lo que no se entiende. Envidio la fe de mi madre: creía en el Creador como los pájaros, como las mariposas, como las flores.

Os abrazo con todas mis fuerzas y os deseo salud, alegría y máxima felicidad.
Félix

martes, 19 de marzo de 2013

TOMANDO CONTACTO CON LA NATURALEZA




Querido Yayo Félix: A dos días para 11 años que escribiste esta carta, he elegido que sea la de hoy porque en ella mencionas a tu padre y hoy como sabrás, es precisamente cuando se celebra tan extraña fiesta.
No me malinterpretes, digo extraña, porque antes era festivo en toda España la celebración del día de San José y por ende, el día del padre; ahora, las cosas han cambiado y no es festivo más que donde se les pone entre los concejales y alcaldes.
Tu familia (festivo o no) echarán de menos verte (o escucharte) recibiendo las felicitaciones por ser para ellos el mejor de los padres y abuelo… No les quitaré razón, aunque para mí, el mejor padre es ese viejito travieso con el que ríes ultimamente.
Se que estarás muy contento de tener cerca a tu hermana Evangelina. Seguro que no paráis de hablar todo el rato, porque como bien dices en tu carta, ahora formáis parte de lo más hermoso de la naturaleza

A los tres envío todo un cargamento de mis más grandes besos y abrazos; y festivo o no, desearos el mejor día del padre.

Dulces sueños.

Marisa Pérez Muñoz



TOMANDO CONTACTO CON LA NATURALEZA

Valladolid, 21 de Marzo del 2002


Queridos hijos: Hoy es el equinocio de primavera que con el de septiembre son los dos únicos días del año en que las horas de luz son las mismas que las nocturnas. A partir de hoy, hasta el 21 de junio los minutos de luz irán imponiendo a la oscuridad, los días se irán alargando, ganando terreno a la noche, dando lugar a que todo lo vivo se renueve: las semillas empiezan a germinar, salen los brotes de los árboles, resurge la hierba, nacen nuevas flores y la naturaleza se muestra más alegre y bonita que nunca. El paso del invierno a la primavera es un cambio que también notan los cuerpos, los pulmones respirando profundamente ponen al corazón a latir gozoso, el sistema circulatorio mueve sangre nueva y los sentidos como si despertando descubren nuevos olores, colores y paisajes que logran que la vida resulte animada y alegre.

        Recuerdo con añoranza la llegada de la primavera de mi infancia allá en la montaña, cuando salía con mi padre al campo y después de días de clima de Alaska, la nieve empezaba a derretirse y la tierra despertaba llenando el monte y las praderas de verdor y de florcillas silvestres, campanillas, margaritas, narcisos… y todo se llenaba de alegría y esperanza, provocando júbilo y todo el mundo se mostraba contento.

        Con el aire claro de la montaña y la cálida atmósfera, con un sol que brillando esplendoroso baña todo de luz, color y calor he subido al cerro del psiquiátrico y acomodado en un lugar silencioso, relajado y sin pensar en otra cosa, sintiendo que tomo contacto con la naturaleza, porque a poco que uno cavile cae en la cuenta que los humanos también tomamos parte del contorno, ya que estamos compuestos por los mismos elementos y movidos por las mismas energías. O sea que en alguna medida, de algún modo formo parte del mundo de los pájaros, las mariposas, las flores… criaturas concebidas y creadas como joyas de la naturaleza.

                      Besos y abrazos,




sábado, 9 de marzo de 2013

NO PEDIR A LA VIDA LO QUE NO NOS PUEDE DAR



Querido yayo Félix: Esta carta que guardo en manuscrito sin fecha, cobra especial importancia porque parece que ayer mismo me la hubieras enviado desde ese nuevo correo electrónico que manejas a la perfección y ya conocedor de lo que hay al otro lado.
Te imagino sentado en tu nuevo y magistral escritorio vigilando a tantos como te queremos y pendiente de que todo aquí siga bonito.

Recibe una vez más todo mi cariño y dile a mi padre que no se descuide, que confío en él más que nunca y que le quiero cada día más.

Dulces sueños

Marisa Pérez Muñoz

NO PEDIR A LA VIDA LO QUE NO NOS PUEDE DAR

            Queridos hijos: hay dos cosas que por más vueltas que le doy no me caben en la cabeza: Una que no haya Dios  y el universo se haya hecho solo; y la otra, que sea el verdadero ese Dios con pies y manos que el hombre ha creado a su imagen y semejanza.

            No son pocas las personas que razonan que si tal dios existiese ya hace mucho tiempo que habría borrado del mapa a la raza humana por su crueldad y perversidad.
            Al alcance de la omnipotencia divina y de su capacidad creativa está idear un virus mortífero que atacase exclusivamente a los violentos, fanáticos. Codiciosos, injustos y crueles. Sólo así el mundo sería habitable.

            Lo que estamos viendo hoy día es que con la enorme elevación del nivel de vida, con lo que la gente vive esplendorosamente, ya no anhela una vida futura; prefieren una temporada más larga en esta. Pero por ese sentimiento la naturaleza humana se ha contraído al hombre, el hombre ha ido a menos, no es feliz porque la felicidad requiere como principal ingrediente gozar la sensación de supervivencia permanente.
            La vida es absurda si termina en extinción, si todo se reduce a “se murió el perro, se acabó la rabia”. Está claro que no se puede pedir a la vida lo que la vida no puede dar.

            Como no sabemos lo que es la vida, -al menos yo no lo se- ni tampoco sabemos lo que es Dios, anoche pasé despierto un divertido rato desarrollando la idea de fusionar ambos asombrosos misterios y que Dios fuese la vida.
            Resultaría perfecto, pues cuando se acaba la vida nos quedaríamos sencillamente con Dios para reunirnos con alegría con el espíritu de padres y amigos.

Besos y abrazos.

Félix